El error como oportunidad
En pocas palabras: Cada error puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje y en encontrar distintas maneras de hacer las cosas. En este post les cuento cómo MEJORAR nuestra relación con el ERROR. Si les gustó, déjenme su comentario al final. Me encanta saber qué sienten o piensan quienes me leen. Perdón por nuestros pecados Errar no es errado “Errar es humano”, “lo perfecto es enemigo de lo bueno”, “el que hace se equivoca”, “un error lo comete cualquiera”, nos encanta decir ese tipo de frases, pero ¿realmente nos lo tomamos con soda cuando nos equivocamos o alguien se equivoca? Naaa, nos ponemos re frulos: “qué hice? Denme una maza que quiero romper todo!! Y esto pasa porque, como dice otra frase conocida: “del dicho al hecho hay un largo trecho”. Bueno, basta de frases hechas Pepa y vamos al tema que hoy nos convoca: la oportunidad en el error. Lejos de las pistas de baile y los escándalos montados, en 1990 se empezó a emitir el programa “El Show de Videomatch”, el cual empezó como un programa deportivo y a finales de 1991 viró hacia el humor, comenzando a mostrar bloopers deportivos En 1994 surgió otro programa pionero en la TV argentina (desconozco si tomaron el modelo de otro país): PNP (Perdona Nuestros Pecados). PNP basó su contenido en ni más ni menos que en encontrar errores o hechos graciosos que pasaban en otros programas de la TV. Los famosos bloopers de Videomatch y PNP son dos claros ejemplos de cómo se generaron dos productos televisivos basados en errores (de otros). Incluso, en el caso de PNP posteriormente se convirtió en modelo de otros programas de TV, algunos que se emiten hoy en día como es el caso de Televisión Registrada. Estos ejemplos nos muestran en cómo el error fue una oportunidad para generar un producto y por ende, plata. “Pero Pepa! No todo es el vil dinero!” Obvio, pero que bien se vive en el Caribe, ¿no? Bueno, en fin, el error no es sólo una oportunidad de hacer plata, también puede ser la de perderla. (Cuack). No, me refiero a que un error puede ser una experiencia de aprendizaje. En la adolescencia mi papá me insistió mucho en que aprenda a manejar (y lo bien que hizo). El tema fue que para enseñarme a estacionar me llevó a la cochera donde guardaba el auto y una lona cubría una columna de hierro. Como buena aprendiz me la lleve por delante y le hice un bollo al auto. Los dos nos equivocamos, yo con la maniobra y él en no preveer el riesgo de enseñarme a estacionar en ese espacio reducido y con obstáculos. Pero esos errores en definitiva fueron un aprendizaje para ambos, solo que a él ya no le quedaban más hijos por enseñarle a manejar y a los nietos no llegó porque después murió. Bueno si, la muerte forma parte de la vida. Y yo aprendí no sólo una maniobra, también aprendí que cuando mi hija Zoe crezca y le enseñe a manejar, después de tomarme un calmante, la voy a llevar a un lugar menos riesgoso para aprender… como en una academia. Bueno, o en un parque grande. ¿Qué nos pasa a las personas que nos cuesta relacionarnos con los errores? Nos quedamos afligidos, no los podemos perdonar como si hizo PNP, ni los nuestros ni los ajenos. Básicamente venimos de un paradigma donde el error es algo malo, malo, malo. Nos cuesta relacionarnos con los errores, hay algo en ellos en lo que los sancionamos negativamente apenas aparecen. Nos cuesta reírnos de ellos, y eso es una verdadera lástima porque los errores pueden ser una experiencia valiosísima cuando podemos aceptarlo como parte de los procesos de aprendizaje o de los procesos creativos. No se trata de decir: ok, ahora me voy a equivocar…a ver dónde hay una piedra así me tropiezo! Se trata de una cuestión de AC-TI-TUD. Frente al error, y como dice el dicho: “el que hace se equivoca”, para encontrarnos con el error y poder sacarle provecho, tenemos que generar la situación, ¿y cómo la generamos? HACIENDO, así de simple. La creatividad tiene varios aliados para desplegarse, el error es uno de ellos. Básicamente no podemos mejorar nada si no logramos ver las imperfecciones. Tal como hemos visto en algún momento, una de las formas de encontrar ideas piolas, interesantes, primero hay que generar MUCHAS ideas, sin juzgarlas, sin pensar en si tienen lógica o si son ridículas. Hay quienes afirman que debemos pensar como 10 ideas terribles para que aparezca alguna que esté buena. En la medida en que mantengamos una actitud de apertura respecto de nuestros errores, va a ser más fácil corregirlos y aprender de ellos. Equivocarse es INEVITABLE, por ende mientras menos rollo nos hagamos de eso, mejor para nosotr@s. El mundo actual va demasiado rápido: hay que lograr resultados inmediatos, queremos que todo salga bien, rápido y fácil y cuando eso no pasa, enseguida perdemos el interés. Pensar que hace unos años para ver una película teníamos que ir a un video club a alquilarla, rogar que nadie haya alquilado la peli que queríamos ver antes que nosotros, y ahora no toleramos una espera de 5 minutos cuando Netflix no arranca porque el internet no funciona. Amo internet eh, pero agregó un nivel de ansiedad en nuestra vidas que es super nocivo, en varios sentidos, pero sobretodo para los procesos creativos, los cuales necesitan tiempo y dedicación. Hoy la frustración nos llega al toque, es INMEDIATA y nos cuesta mucho tolerarla, enseguida nos sentimos desmotivad@s y perdemos el interés (total ya voy a encontrar un nuevo contenido en otro lado). Con las ideas pasa algo similar, tienen que llegar YAAAA y además ser copadas! Hoy en día nos cuesta tolerar esperar y los errores. Pues no mi ciela. las ideas necesitan macerarse, trabajarse, elaborarse, como una torta (mm me dio hambre) La inspiración no llega de la nada y cuando se nos da la gana, ella









