
En pocas palabras:
Hoy les quiero contar qué podemos hacer para automotivarnos para salir a perseguir nuestros proyectos creativos.
Si les gustó, déjenme su comentario al final. Me encanta saber qué sienten o piensan quienes me leen.
Dentro del universo de la motivación intrínseca podemos hablar de la automotivación: la capacidad que tienen algunas personas para motivarse a sí mismas para lograr los objetivos que se proponen, de influir en el estado de ánimo. En este caso el emisor y el receptor de la motivación es la misma persona.
La automotivación, justamente depende de cada persona. Es darse a un@ mism@ motivos y energía para provocar una acción determinada. Es la fuerza interna, el motor que puede impulsarnos hacia adelante.
Lo menciono como algo separado a la motivación intrínseca, porque de alguna forma la automotivación refiere a el acto deliberado de provocar ese estado motivacional. Asimismo está vinculada a las creencias que tenemos sobre nosotr@s mismos en cuanto a la capacidad de alcanzar las metas. Se puede comparar con un músculo ya que cuanto más se trabaja, más fuerte es.


¿Cómo podemos trabajar
nuestra automotivación?
Autoconfianza y Autoeficacia
Sentirnos segur@ de nosotr@s mismos nos ayudará a tener mayor probabilidad de éxito para lograr los objetivos. Por supuesto que esto es fácil decirlo, pero no siempre resulta fácil sentirlo. En lo personal considero que hay dos formas de trabajar la autoconfianza o el amor propio: con terapia o haciendo cosas sin importar el resultado.
Para mí la confianza no es que las cosas nos salgan bien, sino que es el resultado de haber hecho cosas que no siempre salieron bien y nos bancamos el resultado. Y ese es un laburo que cada un@ tiene que hacer de manera individual. Nadie va a apotarles la seguridad que no sienten por ustedes mism@s.


Pensamiento Positivo
Es otro aliado de la automotivación, porque en definitiva se trata de una forma de ver las cosas. Si, el positivimo es un par de lentes que nos ponemos. Ojo, no confundamos positivismo con negación. Hay veces que las cosas son una mierda y ya. Pero otras veces las vemos como la mierda por nuestra neurosis “woodyalense” que viene a opacarnos la vista y no nos permite ver más alla.
Estar motivad@ es ser optimista. Es imposible perseguir una meta que no creemos posible.
Metas REALISTAS
Esta me encanta. Si, el optimismo tiene que ir de la mano de la realidad posta: establecer objetivos claros, concretos y con una dirección clara. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), las personas que establecen objetivos específicos tienen un 90 % más de probabilidades de lograr lo que se proponen. Caso contrario, cuando los objetivos son muy amplios la motivación decae. Tenemos que ser realistas tanto en el tiempo en el que podremos alcazar nuestros objetivos, como en el contexto que nos rodea.


Ambiente Motivador
Esto tiene que ver con el punto anterior. El contexto nos ayudará a motivarnos desde el exterior. Es fundamental rodearse de personas que puedan ayudarnos.
La creatividad es una habilidad que también depende del contexto. El estrés es enemigo de la creatividad.
Festejar los pequeños logros
Si, que no nos gane la ansiedad de querer todo YA sin poder disfrutar lo que se va alcanzando ahora, aunque sea sólo una pequeña etapa de todo el proceso.
Muchos objetivos son a largo plazo, no se consiguen de la noche a la mañana. Ningún objetivo se consigue de un saque, y a veces estar pendientes de la llegada nos impide ver el paisaje de lo que va pasando mientras viajamos hacia el (me puse muy romántica).

Cuando nos sentimos motivados con algo, eso hace que nos organicemos, desarrollemos habilidades de autogestión y suba nuestra autoestima y la confianza hacia nosotr@s mismos. Cuando estamos motivados, tomamos el control de todas las áreas de nuestra vida, la personal y la laboral.
Mantener la automotivación no resulta sencillo…
¿Qué ejercicios podemos hacer para el músculo de la motivación y automotivación?
MEDITAR
La motivación y la meditación se relacionan (me pregunto con qué no está relacionada la meditación, ya que siempre la encontramos cumpliendo una nueva función beneficiosa en nuestra vida).
Meditar nos ayuda a conectarnos con el aquí y ahora, lo que nos habilita a mirar la foto del momento sin estar tan pendientes del horizonte.


Preguntarnos Por Qué
Diariamente podemos preguntarnos “por qué”.
Conectarnos con los motivos que nos impulsan hacia nuestra meta, dividir en pequeñas etapas el GRAN objetivo que tenemos por dealante.
Desafíos como OPORTUNIDAD
Plantearnos cada desafío como una oportunidad para crecer.
Los objetivos nunca fluyen sin interrupciones, por ende a veces sostener la automotivación puede no ser fácil.
Pero si tomamos a las trabas como una oportunidad de crecer, eso puede ayudarnos.

ACCIÓN

El principal alimento de la motivación es la acción.
En el texto “Objetivos en contextos de incertidumbre” (los invito a que lo lean, si aún no lo hicieron, y si lo leyeron pueden volver a mirarlo), menciono el efecto Zeigarnik, el cual tiene que ver con la tendencia de las personas a recordar más aquellas tareas inconclusas o pendientes que las que ya se realizaron.
Por lo tanto, empezar hace que podamos ir generando los espacios y tiempos para cumplir con nuestras metas. Nos queda en un estado latente y permite que nos podamos conectar más con la meta. Ningún objetivo que no se empieza se puede cumplir.

A veces me animo a compartir cosas de mi vida personal que fui trabajando y me llevaron a lugares nuevos y más lindos. No soy un referente de nada, simplemente me gusta contarlo porque quizás alguien se sienta identificad@.
Nunca me faltó techo, comida, educación, digamos que mis necesidades básicas e incluso muchas más estuvieron cubiertas siempre. Pero crecí en una casa muy tormentosa, muy difícil sentir mucha motivación en ese contexto. Hacía las cosas por ser una persona responsable, pero no por tener ganas. Nunca me interesó nada en particular y sí me interesó todo en general, por lo tanto siempre fui de empezar y dejar, empezar y dejar. No podría definirme como una persona apática, pero en términos de hacer, siempre me importó poco todo.
En el secundario dormía siestas de 4 horas (NO EXAGERO) varios días a la semana. Me llevó muchos años y terapia empezar a sentirme deseosa de hacer cosas, y no hablo sólo de lo profesional, me refiero incluso a viajar, o curiosear música, películas u obras de teatro.
Se sumó que para disimular el contexto tormentoso, siempre consintieron muchos de mis caprichos (si, pueden pasar las dos cosas a la vez) así que nunca tenía sed de salir a buscar por mis propios medios, más bien buscaba por mis propios miedos.
En conclusión, el contexto es FUNDAMENTAL para tener ganas de hacer, sentirse motivad@. Tener las necesidades cubiertas también. Pero es necesario que quede un hueco, una falta para que el deseo y la motivación se pongan a laburar. Básicamente tiene que haber un equilibrio entre el haber y el deber para tener ganas de hacer. Ay me salió un versito!
Hay mucho más por hablar sobre este tema, pero por ahora lo vamos a dejar acá, así les queda un poco de sed de leer más!
Y tengan presente que la única hora, ¡ES AHORA!
Si te gustó lo que leíste, te invito a mirar este video de mi canal de Youtube