
En pocas palabras:
La improvisación es una gran metáfora del aprendizaje colaborativo, esa nueva forma de aprender que nos lo permiten la tecnologìa y las culturas organizacionales actuales.
Si les gustó, dejenme su comentario al final. Me encanta saber qué sienten o piensan quienes me leen.
Hay una frase muy conocida de Orson Welles que reza: «Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Únicamente a través del amor y la amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos».
No sé cuánto coincido con esta frase porque nacemos de los cuerpos de nuestras madres y somos criados por otr@s, caso contrario moriríamos. De todas maneras sí hay algo del cuerpo que habitamos que es único de cada un@ y en eso hay algo de soledad. Por ejemplo, el dolor físico o psíquico es algo intransmisible, no podemos compartirlo, excepto un poco mediante la palabra


Lo que es seguro es que no aprendemos solos, los seres humanos somos por naturaleza seres gregarios, y eso repercute en la producción y la transformación de conocimientos, tanto en el aprendizaje formal como no.
Las posibilidades de crecimiento y desarrollo de cada un@ están absolutamente determinadas por el tipo de interacciones que tenemos a lo largo de nuestras vidas. Por eso es fundamental que las organizaciones (educativas o no) integren la cooperación ya sea en la ejecución de las tareas (aunque haya momentos en los esto no sea tan funcional) como a las prácticas de aprendizaje, yendo más allá del individualismo y la competitividad.
En ese sentido, las nuevas tecnologías de información y comunicación son una enorme herramienta ya que estimulan la interactividad, la innovación y el desarrollo asociativo de procesos cognitivos, a partir de la cooperación.
El aprendizaje colaborativo, como su nombre lo indica, es el acto de crear saberes en la interacción con otr@s. El trabajo cooperativo permite el logro de objetivos que son cualitativamente más ricos en contenidos asegurando la calidad y exactitud en las ideas y soluciones planteadas.
Es el enfoque educativo que, por medio de grupos, pretende mejorar el aprendizaje mediante un trabajo conjunto. Grupos de dos o más personas trabajan juntas para resolver problemas o aprender nuevos conceptos.
Cada persona involucrada, al defender sus posturas individuales, reformular ideas, escuchar diferentes puntos de vista y articular los suyos, logrará una comprensión más completa como grupo que como individuos.
Además, el aprendizaje colaborativo puede potenciar la integración entre personas de distintas culturas, religiones y costumbres debido al carácter multicultural que cada vez más adquieren las sociedades modernas en todo el mundo.


Ahora bien, si nuestra voluntad es crear un conocimiento colectivamente, lo primero que tenemos que desactivar es el chip que nos dice que nuestra idea es mala. También tenemos que desactivar ese otro chip que nos dice que la idea del otro es mala.
Para crear conocimiento colaborativamente no debemos juzgarnos ni juzgar y tenemos que animarnos a la posibilidad del error.
TIRARSE A LA PILETA
Improvisar es hacer algo de pronto, sin que el entorno lo espere. Es hacer una acción sin haberla planeado. La improvisación puede servirnos para sortear un obstáculo o para aprovechar una oportunidad que no habíamos previsto. Es algo que se da en un momento determinado y no en otro, existe sólo en el aquí y ahora y es irrepetible.
Ahora bien, hay recursos que los artistas podemos explotar para desarrollar nuestra capacidad de improvisación y hacerla crecer. Entonces así como aparece como una especie de acto natural, también puede estar sujeta a una estructura previa.

Los improvisadores teatrales inventamos historias en el momento, sin guión previo, a través de la técnica de la improvisación, al hacerlo nos basamos en una disciplina. Una cosa es ser improvisadores y otra muy distinta improvisados (aunque hay un grupo de Impro muy bueno que se llama así jaja).

Como ya les dije, no es que nos juntamos a tomar mates y dejamos que las cosas fluyan por sí solas, dejamos que fluyan, nos dejamos llevar por el ritmo pero partiendo de premisas, reglas que nos subyacen y que operan sobre lo que estamos haciendo. Como ya deben saber a esta altura, las reglas más importantes son: permanecer en el aquí y ahora, la escucha activa, la aceptación, la adaptación y la confianza.
Parece un montón, ¿no? Pero todos podemos hacer crecer esos recursos, sucede que hay factores de la vida que nos van corriendo desde esos lugares y dejamos de escucharnos a nosotros mismos y a los demás. Hay mucho ruido en el contexto.
Para aprender a improvisar, primero debemos volver a aprender a jugar.
IMPROVISACIÓN Y APRENDIZAJE COLABORATIVO
¿Por qué estoy hablando de improvisación y de aprendizaje colaborativo? Motivos sobran.
Primero, la improvisación es una disciplina que se aprende de a varios. No es sin un/a otr@. Es una construcción que se va armando en el momento en que interactuamos con otr@s.
En el aprendizaje colaborativo, creamos conceptos en la medida en que intercambiamos conocimientos con los demás. Los improvisadores creamos historias que se arman en el momento. Esa historia no la armo sol@ sino que la armamos entre vari@s: escuchando activamente, aceptando, adaptándonos. Para eso primero debo confiar en mí, en que voy a poder llevar la historia delante, de la mano de mi compañer@, en el que también debo confiar. Cuando se da lo primero, lo segundo aparece solo.
Si a mi no se me ocurre nada, mi compañer@ va a estar ahí para salvarme, si mi compañer@ se olvidó un dato de la historia, yo voy a estar para traérselo. Somos solidarios el uno con el otro, porque los fracasos y las victorias se comparten de igual manera.

LA RESPONSABILIDAD

Los improvisadores compartimos responsabilidades dentro y fuera del escenario. Si no tenemos un guión previo, entonces todos somos responsables de armarlo.
Compartimos la responsabilidad de armar la historia, mantener su ritmo para que la gente no se aburra. Aunque en esa escena yo no esté actuando y la esté observando desde un costado, debo estar atento a todo lo que está pasando con una actitud de disponibilidad. Aunque este fuera de escena, nunca estamos fuera de la historia. Siempre mantenemos una actitud activa.
De igual manera pasa en el aprendizaje colaborativo donde todos deben aportar para ir construyendo el saber que solo se logra en la experiencia directa con el/ la otr@ y no mediante un papel. El saber sólo se logra por esa interacción con el/la otr@, al igual que una historia que se improvisa, y todos somos responsables de ello desde el rol que hayamos asumido.
INTERDEPENDENCIA
En la improvisación no hay lugar para el ego, porque el/la otr@ me necesita tanto como yo necesito del otro. Todos somos igual de importantes para armar la historia, aunque haya un protagonista.
En el aprendizaje colaborativo necesitamos no sólo que tod@s aporten para que el proyecto avance, sino que debemos evitar la competencia con nuestros compañer@s.

TODOS SOMOS LÍDERES

En una improvisación no hay un/a líder…nuestra guía es la historia que estamos armando. Todos los actores involucrados estamos liderando esta historia para hacerla crecer.
En el aprendizaje colaborativo pasa algo similiar, en la medida en que todos lo vamos armando de a poco…con la suma de las partes. No es como los procesos tradicionales de aprendizaje donde hay un docente que lidera el proceso. El norte es la construcción del conocimiento en la interacción misma, registrando el tiempo y espacio en el aquí y ahora.
En la improvisación la historia la armamos entre todos, no es mía, es nuestra, incluso es del público, porque cuando la escribimos respondiendo preguntas que suponemos tiene la gente el/la espectador/a.
LOS CONSENSOS
¿Cómo hacemos crecer esa historia? Haciendo consensos. Debemos ser solidari@s. Mi propuesta es un regalo al otro y la propuesta de mi compañer@ es un regalo para mí. Si yo tengo una idea previa “ser buz@ del próximo submarino que parte a una misión especial”, y mi compañero fue más veloz que yo y me propuso que sea un “elefante encerrado en un zoológico que quiere escapar”, me tendré que adaptar y ponerme a comer maní como un elefante.
En la improvisación no negamos la propuesta del otr@, primero la debo aceptar y luego me adapto…el mismo trabajo hace mi compañer@. Pero cuidado, no es una aceptación de resignación, fría sino que es una aceptación activa, la propuesta del/a otr@ la hago propia y la hago crecer desde mi propuesta.
En el aprendizaje colaborativo también necesitamos hacer consensos para que el proyecto avance. Interactuamos desde roles que ya están definidos de antemano y en la medida en que avanzamos con las interacciones, vamos arrimando conceptos que se logran a través de estos acuerdos. Tod@s somos responsables tanto de proponer desde nuestro rol, como de adaptarnos a las propuestas de l@s demás.
En el aprendizaje colaborativo aprendemos con el/la otr@, junt@s, cada un@ con su ritmo que pasa de ser un ritmo individual a convertirse en uno grupal.
CERRAME LA 8
Hay mucho para decir sobre el aprendizaje colaborativo y la improvisación. Lo más hermoso de la improvisación es que quienes la ejercemos estamos en una actitud de aprendizaje permanente, antes, durante y después. También aprendemos acerca de la historia que estamos contando en el mismo momento estamos contando de manera conjunta.
Cuando le preguntaron a Miguel Angel sobre la perfección de su obra “La Piedad”, el respondió: “La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo, únicamente, he debido eliminar el mármol que le sobraba”. La piedra de los improvisadores es el grupo, y entre todos liberamos la historia que queremos contar.
Y tengan presente que la única hora, ¡ES AHORA!
Si les gustó lo que leyeron, l@s invito a mirar este video de mi canal de Youtube