A veces hay que decir que NO

Compartíselo a quién le pueda servir esta info...

mujer anciana haciendo equilibrio con el cuerpo erguido sobre el asfalto sosteniéndose solo con el apoyo de sus manos.

En pocas palabras:

Del dicho al hecho hay un largo trecho. En este texto les comparto una anécdota profesional de una propuesta que tendría que haber rechazado. Eso sí, a los golpes aprendí.

Si les gustó, déjenme su comentario al final. Me encanta saber qué sienten o piensan quienes me leen.

El acto creativo nace y se sostiene desde la posición deseante. La motivación para desarrollar nuestro potencial creativo surge de motivaciones intrínsecas asociadas a nuestros intereses, nuestras experiencias previas, nuestras preguntas. 

Hay algo que pasa cuando exploramos nuestra creatividad que tiene que ver con la desnudez. Cuando creamos exponemos nuestra alma, por eso crear pone en jaque a nuestro ego. La exploración creativa nos pone, casi inexorablemente, en una situación vergonzosa. 

Para hablar de este tema voy a dividir artificialmente al acto creativo en dos etapas: una interna y otra externa.

La etapa interna es esa etapa que desarrollamos en soledad, en nuestro estudio, en la cama. Un poema que le escribimos a la persona que amamos en secreto, una idea de un proyecto, un dibujo de lo que vimos en el día y nos llamó la atención. En esa etapa lo hacemos por y para nosotr@s. Podemos llegar a pensar: “esto que voy a hacer es una estupidez” y lo hacemos. Porque en definitiva nadie más que nosotr@s mism@s nos está mirando. Eso no significa que no juzguemos lo que hagamos, pero el hecho de no correr riesgos de que la mirada ajena venga a manchar con opiniones nuestro producto, nos relaja.

persona sentada en una silla sosteniendo un libro a la altura de la cabeza, que le tapa la cara.

La etapa externa, en cambio, es aquella donde ya involucramos a otras personas. Cuando invitamos a la mirada ajena a intervenir de alguna manera en eso que estamos creando. Esa mirada puede devolvernos distinta información, opiniones lindas o críticas constructivas, también críticas destructivas. En fin, esas miradas ajenas nos pueden devolver muchísima información de la cual no tenemos control. 

Ahora bien, dependiendo hasta dónde queramos avanzar en nuestro proceso será importante que la mirada ajena entre o no en juego y en ese caso, se activarán otros factores.

seis personas, aparentemente familia, miran hacia el centro de un living como una persona sostiene en su mentón el peso de una anciana sentada en una silla
ilustración que muestra a 2 hombres mirando cuadros coloridos en lo que parece ser un museo

Cuando se habla de creatividad es muy común escuchar o leer: no hay ideas buenas o malas. Y desde ya que hay algo de verdad en esa afirmación.

Sin ir más lejos, en el mundo de la improvisación, que es el que yo habito, se parte de la idea de la aceptación de las propuestas (propias y ajenas). Construimos una historia desde el “sí”.

Ahora bien, esto funciona sobre todo en términos de exploración y de búsqueda, de todas maneras, a la hora de involucrar a otras personas como para, por ejemplo, que compren nuestras ideas, entramos en una etapa donde la mirada ajena es super importante. 

Lacan dice “el otro nos devuelve nuestro propio mensaje de manera invertida”, es decir que yo puedo estar muy convencida de lo que estoy diciendo, pero si la otra persona me devuelve una reacción distinta a mi intención, eso me está diciendo algo. Me está diciendo que mi idea no se entendió bien, que no gustó como yo esperaba que guste, etc.

Personalmente, hace muchos años sentí la motivación de empezar a “hacer cosas” con la creatividad y la psicología, fusionar ambos universos. Mezclarlos y hacer cosas desde allí. Antes de sentir ese llamado interno, había pasado por distintos campos, incluso fui Concurrente durante 2 años en un Centro de Salud Mental muy renombrado de CABA. Pero un tiempo después de empezar a improvisar como un hobby,  empecé a sentir un fuerte impulso para crear desde allí. No había dudas, no había otr@s interfiriendo. Era yo con mi deseo y punto. En el 2015 esa idea empezó a tomar forma, me acuerdo que fui a una charla en una consultora y cuando salí de ahí en mi cabeza se empezaron a atar un montón de puntos (como el meme de la mujer rubia con el triángulo alrededor). Vivía sola en ese momento y durante días estuve haciendo un collage en varios papeles de afiche unidos, encima de la mesa del living, que contenía fotos, palabras, flechas. No les voy a mentir, era medio un delirio, pero en el fondo igual tenía una lógica. Y si, los procesos creativos tienen momentos de locura, total para la cordura hay tiempo.

 

En ese momento de mi vida empecé a sentir mucho empoderamiento. Incluso (esto es para un contenido aparte) viajé sola a Perú para hacer el Camino del Inca (lo hice con un grupo de gente desconocida, no es que caminé sola los 3 días, pero fue una experiencia TREMENDA). En medio de ese empoderamiento empecé a dejarme llevar por mis impulsos y mis ideas.

Todo muy romántico hasta acá. Ahora bien, un día, en esa búsqueda y este incipiente crecimiento (donde ya venía dándome la cabeza contra los escenarios haciendo improvisaciones espantosas en la medida en que mejoraba mi saber hacer) me surge, junto a dos colegas, participar en una capacitación para una empresa muy importante. Todo era felicidad, entusiasmo, no podía creer que empezaba a vivir de lo que quería. Una locura. Encontrar mi deseo profesional me llevó años, recién lo empecé a vivenciar luego de los 30.

Steve Carrel sentado en una hamaca con las manos entrecruzadas mirando a un punto en el espacio.

Como les decía, ¡TODO era felicidad! Pero bueno, como toda historia que está llegando a su clímax, llegó un punto de quiebre. Un punto de inflexión, esos que “te devuelven tu propio mensaje de forma invertida”. 

Llegó el día de la capacitación, yo estaba muy nerviosa. Me había preparado para ese día. Y pasó algo muy feo, nunca me había pasado darme tan fuerte la pera contra el piso. La capacitación fue un FRACASO absoluto. Yo y l@s colegas con los que estaba trabajando nos equivocamos mal, o nos equivocamos MUY BIEN. Teníamos que representar algunas escenas, se nos mezclaron las escenas de la cabeza, como grupo no lográbamos escucharnos, el horror mismo. 

Soy una persona que nunca me meto en terrenos que no manejo. Prefiero perder la oportunidad si siento que ese no es mi terreno, aunque la gente deposite en mí la fé, si no me siento preparada ni lo hago. Bueno, en esa oportunidad no le hice caso a esa posición subjetiva mía. Me dejé llevar por mis deseos y la ansiedad me jugó una pésima pasada.

En la improvisación hay dos tipos de errores: los que vemos sólo l@s improvisador@s y los que vemos l@s improvisador@s y el público. Bueno, en esa capacitación los errores se veían desde Marte. Hasta un marciano se podía dar cuenta del HORROR de lo que estábamos haciendo.

¿Qué fue lo que falló? ¡Muchas cosas!

1- Estar gobernad@s por la ansiedad de la propuesta por encima de nuestra capacidad.

2- Tener más fé en nosotr@s mism@s que preparación

3- La comunicación entre quien nos contrató y nosotr@s

4-La escucha entre nosotr@s

steve carrel ofuscado sentado en un tren

Y acá va la conclusión más importante: teníamos un deseo y una oportunidad que distaba MUCHO de nuestra preparación. A veces tenemos la chance de hacer algo que responda a nuestro deseo  para lo cual no estamos preparad@s. Eso no significa que nunca lo estaremos, sino que no estamos preparad@s EN ESE MOMENTO. Por eso muchas veces lo más profesional es decir “no, paso” a la oportunidad.

¡NUEVO TALLER!

del sillón a la acción

Explorá tu creatividad en 4 encuentros PERSONALIZADOS

ilustracion de huevo de plastico abierto. De una de las mitades se asoma la cabeza de un conejito

Si bien promuevo a la aceptación como filosofía de vida, si bien promuevo a la gente a mandarse, también hay momentos en los que es fundamental ser críticos con un@ mism@ y decir: “no estoy para esto” “no es mi momento” “se lo paso a un colega que esté más preparado”, “me involucro hasta esta etapa”. Porque ese apresurado, en definitiva nos negó nuevas oportunidades en el futuro. ¡Yo tampoco me volvería a contratar en ese momento! Ahora sí porque ya pasó mucho tiempo y aprendí mucho sobre ese y otros temas.

Crear y crecer en un proyecto creativo no es sólo aceptar, sino escuchar(se) y conectarse con el aquí y ahora y a veces saber tomar distancia de la oportunidad y pensarlo bien antes de aceptar. 

Ahora que lo pienso, quizás por esta historia mi lema sea “la única hora es ahora”jajaja. Porque crear es no apurarse ni demorarse, sino mantener la cabeza y las ideas alineadas con el presente.

Fue un golpe enorme a mi ego, sumada a la vergüenza que sentía para con las personas que nos habían contratado. Me quería morir. Le había puesto todo el entusiasmo y había fracasado estrepitosamente, había fracasado el grupo, pero en ese grupo estaba yo, así que yo había fracasado también. 

Por suerte fue un fracaso del que aprendí y me ayudó a definir de lo que soy capaz y de lo que no. Y de a poco las ideas se fueron clarificado en mi cabeza, aceptando lo que puedo y lo que no puedo ofrecer. Para todo lo demás existe Mastercard!

ilustracion de mujer con la cabeza cortada que tiene una playa por cabeza.

Y (más que nunca después de leer esta triste historia), 

tengan presente que la única hora, ¡ES AHORA!


Compartíselo a quién le pueda servir esta info...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *